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domingo, 12 de enero de 2025

Poesía Ludmila Cabana Crozza

 III


Con una lengua cúbica lameré

Los restos de tu corazón


                //Ya lo hice ya

Lo haré ya

                // no sangra



/#]


IV


Decís me gustan los pájaros

con ojos huidizos

con plumas con parásitos

con liviandad sobre a quien defecan

te gustan los pájaros

cazador viejo

y blando una excusa

buceo en la propuesta cruel

como ese ave que vuela buscando la presa

como esas alas que escapan del miedo


te gustan


compañeros de mares

gentiles guardianes naturales

te gustan y nunca leíste a Baudelaire

no soporto tanto gesto tierno

preciso justificar el fuego en la carne caer

pájaros que comen ojos hay

serpientes que dejan huevos con animales inciertos que se comen pájaros de

frágil corazón


me arrastro

me acerco como un imán

con mi lengua abisal pegada a tu cuerpo suelto

como si quisiera atravesar un vidrio

como si pudiera reventar la casa


yo los odio


y me voy

de espalda tropezona

escondiendo las alas




/#]



V


así que lejos


una gota más y

los gallos del amanecer

los excelsos paladares

tu sístole pero

más tu diástole

me harán desaparecer


el latido, Aquiles, es el

latido, oís?

porque tenemos flores y barbas

Aquiles

es el latido

A qui les es el

latido

una gota más

y agonizo

es el latido lejano

A qui les es el

latido


se acerca el día



/#]




VI


Cuidá ese corazón ha dicho

el mundo sigue girando y

tu corazón desparramado

entre la cocina y el afuera

cuidá ese corazón me repito

como un mantra como si supiera

cómo


en la mañana


al despertar junto los pedacitos

miento de excelentes formas a la primera

hora los restos

con pegamento uno

acomodo con elegancia el desastre lucen

como un corazón nuevo huelen

como si nada estuviera roto

coloco la fisura en la parte de atrás

la acaricio cómplice no se nota digo en secreto cuidá

ese

corazón

me ha dicho y yo


sonrío cuando empiezo

en mi taza vacía la sangre a juntar


cada noche


escurro el líquido evanescente

para que

revientes mi corazón seco

brillante de porcelana

precioso como una gema

contra la ventana



/#]




Ludmila Cabana Crozza/ Rula es poeta y narradora, vive en el norte de la

provincia de Río Negro, en General Roca-Fisque Menuco donde nació en 1985.

Algunos de sus poemas integran antologías. Publicó su primer poemario

Muérdago con editorial Las guachas de San Martín de los Andes en 2022. Da

clases de Lengua en instituciones públicas en el nivel superior. Como poeta

colaboró con las revistas Excéntrica y Ophelia. También ha colaborado con el

diario Río Negro y las revistas Árida, Perycia, MU La Vaca y En estos días como

cronista.

lunes, 8 de abril de 2024

Poesía Carlos Sandoval


 


-Mírese hacia adentro- me dicen


-Y así, en su paisaje interno,


encontrará el fin y el principio de su camino


Entonces me asomo y estoy lleno de acantilados


en la penumbra de un día que muere,


... o una noche que nace eternamente.




(Intemperie)





=0=





He pisado un charquito


en el que se reflejaba el cielo.


Y ahí voy,


llevando una porción de nube


en la suela de mi zapato.




=0=





No se puede campear el borde de la oscuridad


en este lar


donde suelo y cielo


son un revoltijo oscuro.


No hay arriba, ni abajo, ni pared, ni techo


Una sibilancia grave y áspera


adorna de chifletes un pulmón dañado,


que ni siquiera se si es mío


Averno,


cerrazón,


negrura inexpugnable,


caída libre hacia ninguna parte.


Mi tacto estirado


busca un límite donde apoyarse


la mano panza arriba vuelve untada en viscosidad


En algún lugar la bestia babea


tal vez por hambre


tal vez porque siento su miedo


Tal vez por el hastío de milenios


del fastidioso eco de sus pesuñas en el laberinto


Yo respiro muy despacio


...y busco piedras en lo oscuro




(Matar a la Bestia)




=0=



Un par de siluetas


viborea el aire


de mi estatura inmóvil


viendo sin párpados la dolencia ajena.


Nebulosa del ruido,


evasión flotando en la hipnosis del miedo


mancha sin forma


ojos cerrados por el agobio de una máscara


Lamprea engullidora de barro,


pez ángel amputado de su arrecife.


Ojos grandes


cuyo nombre no alcanzo a tocar


en mis adivinanzas


de maniobra evasiva


Una voz sin tesitura,


ni canción


silencio que parece no estar


pero ahí se lo sabe,


como una piedra


esperando ser saeta


cuando el presidio de la máquina se apague


Antes de la primera respiración,


el piedrazo esgrime


su forma de voz mineral


tensando el hilo conector entre el aire y el alma


En esa tortuosa quietud


se siente el roce,


ya no de aletas


sino de ALAS.


Y el aire,


lonja de cuero incoloro y leve,


ahora es camino


Lo circundante es poesía


ligada al hombre encallado y tenso.


Desmesura


que pronto será cardumen,


enjambre,


o un tropel de ángeles en disparada.


Lo demás habrá sido


con suerte


una tranquera


atajando la forma


desbocada


en el pellejo


del silencio



=0=



Los demonios blancos


(A los cumpas del matadero FRICADER que a principio de los setenta hicieron el primer corte de ruta de la historia de la provincia de Rio negro)



Ella se acercó a la ruta y los vio pasar.

Traía en las manos una florcita amarilla de las silvestres,

esas que salen en cualquier lado y siempre tienen pulgones y mariposas.


Pasaron gritando hasta descogotarse en la ruta,

aullando consignas inaudibles por el estruendo de motor diesel

los tipos del matadero parecían diablos blancos

en el camión del ganado.

Amontonados iban,

salpicados de sangre y con los machetes en alto.


Ella tendría unos siete años,

tal vez por eso le parecían todos gigantes.

Los cuchillos a su vista, mas filosos y mas cuchillos

y de un rojo más rojo los salpicones de sangre

estampada en el fondo blanco de los uniformes.

Sangre con mayúsculas,

a la que había que mirar con los ojos grandes,

porque tanto rojo no le entraba a uno en la vista.


Se miró las manos, el color de los pétalos

le había teñido las yemas de los dedos

Entre los rostros amontonados de los huelguitas

ella reconoció los ojos cansados de su padre

y calculando una fuerza que acaso ni tenía,

revoleó la flor.


… Una mano abierta, limpia,

luminosa entre las demás manos rojas,

se abrió para atajar la ternura amarilla,

que remolineaba entre el brillo

ensangrentado de los machetes.






=0=





Carlos Sandoval fue un poeta, narrador y dramaturgo de General Roca -Fiske Menuco.

Entre su obra poética se puede encontrar con Retazos de Aire, Intemperie, Matar a la bestia y Coplero entre otros titulos .

Autor de dramaturgias “El cuero”, “Padre del maíz”, “Una historia de la Tierra” y “Se viene el agua”. que recorrieron América Latina entre el 2003 y 2012,

Además participó en la realización del corto titulado igual que uno de sus libros "Las trenzas de la muerte" en el 2000; y el corto "Atrapado" basado en sus textos y dirigido por Dardo Gobbi fue estrenado en el 2006.

Fue ganador del certamen de Fundesur y Fundación Antorchas de literatura, seleccionado por el Fondo Editorial Municipal , y seleccionado por Editorial Raíz Alternativo para antología "Latinoamérica escribe".


miércoles, 3 de abril de 2024

Poesía Maite Aranzabal

 

a lo Jordan


cuando llegué a casa mamá había quemado mi traje de che guevara entonces grité y

lloré y maldije porque tenía unos andróginos catorce años que me volvían heroica en mi

berrinche como en los domingos cuando venía el tío militar a comer a casa y mamá otra

vez me miraba fuerte o me tocaba la pierna por debajo de la mesa para que no le discuta

porque el tío tenía la dentadura de un jaguar y un arma debajo del saco con el que había

llegado de la misa con su hermosa familia entonces fue mucho después que me di

cuenta que mamá todo lo que quería era salvarme cuando los nombres de mis

compañeros algo mayores que yo que habían partido a la capital para estudiar se

empezaron a nombrar en voz baja en las esquinas

seguramente ya no saldrían de los pozos de los campos de concentración de ese mar

tan vasto

que dejó de ser el de las postales en vacaciones

el tío el arma la iglesia los pozos los aviones las voces tan inaudibles que gritaban los

nombres que ahora están mudos en los carteles que designan las calles del barrio de los

maestros a todos los de las calles los conocí y todos eran brillantes y tersos valerosos

mucho más que yo que he sobrevivido con esfuerzo y desde entonces he cavado en

distintos lugares del patio de la infancia y no he encontrado los restos del che salvo en

todas partes en infinitos rincones de américa lo encontré muy vivo al eterno

ahora con mis sesenta años que soy testigo de los embates a madres de plaza de mayo y

de las guerras que el imperio que no cayó y resucita y sigue quemando nunca dando el

último coletazo como profetizábamos casi niños

ahora es el tiempo en que vemos que no alcanzó para que la gente vuelva a votar a los

verdugos empoderados lujuriosos destruyendo todos nuestros derechos por televisión

los más mínimos los más antiguos los que nos pertenecían para siempre de acá en más

por qué vuelven los más atroces ejércitos en vez de creer que lo peor ya había

acontecido ahora que el agua no se puede beber y la tierra y el aire están fétidos de mil

venenos y todas esas descarnadas acciones acá o allí o lejos nos vuelvan a matar de mil

maneras que no llegamos a imaginar cuando jóvenes y bellos hacíamos picnis trabajos

en los barrios con teatritos reuniones revolucionarias con los ojos tapados y nos

bañábamos en el río creyendo que otro mundo podría amanecernos

todo se deshace vuelve hacia atrás a la oscuridad más jadeante a la de sentirnos

pequeños animales que podrían ser cazados una y mil veces porque la memoria es una

tela finita y transparente ajada desecha pútrida bajo tierra como mi traje del che

alimentando una mata de flores silvestres que mueve el viento

una y otra vez




>+<



caída o pozo del cuerpo sin borde

insensatez del monte

la savia ruge la música perdida del agua oscura

un cruento rozarse disemina esquejes insectos sonoros

de la noche ultraje o dominio es flor carnívora amor seco




>+<


ave roja escaldada devora mis ojos entonces

empiezo a querer entrar

un patio y el otro y salgo a campo traviesa

donde los árboles

hacen música de cristal tan leve

hierba finísima me acaricia las rodillas de niña hechizada

tengo que poder cerrar esa puerta cuando atardece

adonde soy la mariposa negra continuamente continuamente

y luego oruga y después nada

el saco roto de la memoria el hada perdida

siempre pensé que las fiestas del estío serían salvajes

que los perros me lamerían allá

que me crecerían gladiolos por la boca sino podaba

que la noche se abriría madre sexual de toda cicatriz de leche negra

y yo desnuda sobre la loza de un epitafio pleno de chistes

la vida de los frutos hilarantes

y la gran madre de todos los sexos a mandíbula batiente

demasiada pulpa verde renaciendo

antojadiza de ángeles quebrados

andrajos de lobo y vellos de Satán

ahí es donde recuerdo que yo era de volar

y no tenía alas apenas solía ponerme en puntas de pie y ya partía

espléndida

hacia un río de noche un tugurio de flores encriptadas

yo mariposa raída en el solsticio sagrado

coleccionaba nácares coleccionaba néctares

me posaba tramaba

el camino de la cópula estaba oculto entre árboles mordidos por murciélagos

apuestos como príncipes ajados

ahora lo célebre cae por su propio peso en estadios vacíos y el suelo está cubierto de

diademas rancias bellezas extremas

ceno rubíes mi estanque empieza a sangrar

después mastico amapolas entre vacas que me miran nacer una y otra vez

así son los domingos en la chacra que ya no está

los retratos se tuercen nadie practica pastelería

la familia se apaga lánguida cándida

raspo el fondo de la madrugada en los gallos abiertos

de la casa queda una pared y un ramo de albahaca tiesa

con una pared alcanza para templar y destemplar

es la hora de los caballos que arrasan

me conducen a la morada del diablo

su sombra es autónoma y dulce

se toca el ala del sombrero con un gesto invisible

pronuncia mi nombre al revés

allí me caso para siempre


(a Marosa)



>+<



vivo a media cuadra de sus cuerpos muriéndose esta noche

estaciono el auto y miro la ventana iluminada

allí están los padres que quedan

sin embargo me esperan con comida

peleo con él que siempre sabe

trato de escucharla a ella que sonríe fijamente

como víctima quiero morir ahora

él se atraganta y ella se incorpora con tanta dificultad como si naciera otra vez

prefiero ser perdonada antes de que suceda me repito

mientras bajo por el ascensor después de cerrar la puerta con doble llave

a la calle donde la orfandad es interminable






Maite Aranzábal se dedicó al teatro (directora, actriz y dramaturga)pero también escribe a veces algo de poesía y narrativa, desde niña. Publicó libros de poemas "Leonardo o el vientre del agua", "Dormir Vestida", "El viento va a querer más", "Los árboles", y la novela breve "El Librito de Nácar". Vive en Fiske Menuco, Río Negro.


Poesía Liliana Ancalao

  Ngellípun üngümafiel ti colectivo Üngüm colectivolechi pu ütrüfkünuye ñi señor chongümelkünukilnge fachi püchü lewlew ré antümu ingkánenge...