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domingo, 21 de junio de 2026

Poesía Juan Carlos Moisés




 Caja de Pandora


Una poesía de propuestas

o una poesía de poesía,

una poesía de filiaciones

o una mirada destructiva sobre las lilas blancas,

un cielo sin ángeles

o un revólver frío como la noche,

una poesía sin palabras

o una poesía de dientes de ajo,

una poesía de respuestas 

o una poesía de personas,

una nube pasajera bajo las constelaciones

o un viento del sur,

una escritura automática

o una lapicera clavada en el cuerpo de tu enemigo.


=-=



Dibujos para un perro negro

El perro negro era un galgo de este mundo:

le dio muerte un canalla.

Pero sigue ahí, en mi cabeza. Lo dibujo

con lápiz, carbonilla, tinta, tizas pastel.

Son tachaduras de perro, fracasos de perro:

los ojos desparejos dan lástima.

Mi mano se deja llevar de memoria,

turbada, errática, y en la insistencia,

en la contorsión de las líneas que traza

va apareciendo el galgo que fue,

una mancha blanca en medio del pecho oscuro,

el pelo ralo, el cuerpo flexible,

las patas de junco suspendidas en el aire,

las orejas en estado de alerta, y sus ojos,

sus ojos que se hunden en el fondo

de mis ojos, de donde salta ladrando,

encantado de correr en el campo.

Lo sigo sin poder alcanzarlo.


—Escuché que hablabas de perros.

¿Estabas hablando de perros?

—¡Hablando de perros, hablando de perros!

¿Pero qué clase de pregunta es esa?


Hay un resto de angustia en esa voz que dice:

—No sé, estoy perdido. ¿Adónde iré?

¿Adónde?

Lo supe y lo olvidé.



=-= 


DESPUÉS DE LOS AÑOS PERDIDOS


                                                        a Milton


un viejo amigo golpea a la puerta


irrumpe en la casa


esa cara que reconocemos


es el reencuentro


decimos: la tormenta


no se pone de acuerdo con la primavera


había olvidado ciertos árboles solos


como personas


maltratados por el viento frío


de acuerdo hablemos de nosotros


te afeitaste la barba


ahora parecés Groucho


con el bigote espeso


no no vi una noche en Casablanca


Buenos Aires Casablanca allí eras otro hermano


yo estaba acá en el sur soñando


las innumerables formas del poema


o de la vida


un año y medio con la cara pintada


como un guerrero


la edad de nuestro hijo mayor


fue ayer ayer cuando nació recuerdo


ella sufrió en el desgarramiento


dijiste unos nacen otros mueren


las infinitas formas de la muerte


ahora tocaste el otro extremo


tu pueblo natal


y te estamos viendo


escribir poesía


sí ese viejo truco


sentir con la cabeza


pensar con el corazón. 



=-= 


Perro negro tallado en la nieve


Si al galgo negro le dijera que en estos días animados

es posible concebir la realidad con liebre albedrío

me diría que los juegos de palabras no son lo mío.

No es necesario engañar a nadie con el lenguaje,

esa especie de conciencia crítica en la memoria. 

Las cosas tienen su maravilla y su complicación 

y los sueños no se pueden torcer en el sueño. 

Las palabras piden estar donde las cosas suceden: 

quieren seguir en escena, despiertas y fantasiosas, 

con sus ropas y sus historias para ponerse.

El poema se talla como a un perro negro en la nieve.   



=-=




Juan Carlos Moisés (Sarmiento, Chubut,1954)

Poeta, artista plástico y dramaturgo. Vive en Salta desde 2017. Se desempeñó como profes or de Literatura y de Teatro.Dirigió el elenco Los comedidosmediante (1990/98), con el que estrenó sus obras: Un día no esperado, al fin (1990), La casa vieja (1991), Pintura viva (1992), Muñecos, un cuento de locos (1993), El tragaluz (1994) y Desesperando (1997). El elenco representó a la provincia en las Fiestas Nacionales de Teatro de Mendoza (1993), Tucumán (1994) y Catamarca (1997). Con El tragaluz (1994) se presentó en el Teatro Nacional Cervantes. Durante la pandemia, en el ciclo “Yendo de la escena al living” (Mendoza), se presentaron por streaming sus obras Mate frío (2020) y Mendigos del agua (2021). Como artista visual, en 1973 realizó su primera exposición de dibujos en su pueblo natal. Expuso en Rawson, Trelew, Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn, La Plata, Buenos Aires. Publicó dibujos en suplementos y revistas culturales, y en sitios web.


Poesía

Perro negro tallado en la nieve, Buenos Aires, La Carta de Oliver, 2025

El jugador de fútbol, Buenos Aires, La Carta de Oliver, 2015

El viento que hay acá afuera, Buenos Aires, La Carta de Oliver, 2021

Conversación con el pez (Antología), Villa Ventana, Editorial Maravilla, 2017

Esta boca es nuestra, Buenos Aires, Ed. CILC, 2009

Museo de varias artes, Viedma, El Camarote, 2006

Palabras en juego, Buenos Aires, Ed. La Carta de Oliver, 2006

Animal teórico, Buenos Aires, Ediciones del Dock, colección Pez Náufrago, 2004

Querido mundo, Rosario, El Lagrimal Trifurca, 1988

Ese otro buen poema, Rosario, El Lagrimal Trifurca, 1983

Poemas encontrados en un huevo, Rosario, Ediciones la Cachimba, 1977


Notas de poesía

¿Notas poesía? (La Carta de Oliver, Bs. As., 2025)

Una lucha desigual con las palabras (La Carta de Oliver, Bs. As., 2016)


Narrativa

Baile del artista rengo, Buenos Aires, La Carta de Oliver, 2012

La velocidad de la infancia, Rada Tilly (Chubut), Espacio Hudson, 2010


Teatro

Pintura viva, El tragaluz, La oscuridad, Buenos Aires, La Carta de Oliver, 2013

Desesperando, Buenos Aires, Argentores – Instituto Nacional de Teatro, 2008


viernes, 5 de septiembre de 2025

Poesía Cristian Aliaga

 

 

El poema de la muerte
 
 

Y si viene la muerte 
la divertiré

y si escribe un poema 
para darme lo que buscaba 
antes del fin 
diré que he perdido

la memoria 
y el interés

y la divertiré.

Y luego 
copiaré el poema 
de la muerte.
 
 
 
 
*o*
 
 

Aguaceros

 

Escribir lluvia de una manera tal que nadie dude de las gotas que caen sobre su corazón. Lluvia, como un trazo japonés o el gesto ínfimo de quien sabe amar o suicidarse sin maltratar su estética. Esta mujer quiere sentir el agua que no cae, no caerá jamás, sobre el desierto de Atacama. Sentada bajo un toldo de bolsas blancas, ella interrumpe la ruta interminable que atraviesa este largo desierto. Habla de la lluvia que ha de llegar, rodeada de quesos amarillos y un cabrito que ha matado por la mañana. El sol quiebra cualquier cabeza salvo la suya. Tiene un repertorio de lloviznas, de tenues gotas sobre las paredes de nylon, de invisibles cortinas de agua, de temporales arrachados de otra época, de vapores que se elevan desde la tierra seca. Esta mujer no miente, ni sueña: lleva aguaceros en la cabeza.

(Salar de Atacama, Chile).

 
 
*o*
 
 
 

La lengua, ésa

Chillen, putas.
Octavio Paz

Dónde queda tu lengua, la impura aquella,
nunca críptica ni presuntuosa, la amada
en ropas mayores, desvestida, la usada
cuando no queda otra.
La lengua ésa, nada de espíritu, Spinoza nada,
mudas son las de afirmar, la picazón,
dónde tu lengua abyecta nunca Pura, la tuya rasposa,
sólo pronuncia en caída, hacia arriba, en barrancos
de cadáver, de impotencia, ciega.
La Puta grande enmudecida de horror vacui.
Nunca perentoria, no, Pura nunca, sin pretexto
para ser hablada, amada del silencio amado,
obtenido tras escupir tanto, lengua mudísima
embarazada de un ángel impuro.

 

 

*o*

 

 ARTE, POÉTICA

 

Un poeta -un lobo sin cartel-
no muestra sus cartas, no baraja
de nuevo, no escancia vinos
que no es capaz de beber.
Es un animal procaz
que no ve detrás de las ventanas
sino más allá de las rejas,
un espectro sordo
que no domina su carga de ilusión
y se entrega a ella hasta ser destruido.
Un poeta -un punto azul sobre la mesa-
no mira para ver
sino para abrir los ojos.

 

 

 

 *o*

 

 

Cristian Aliaga nació en Darragueira (Provincia de Buenos Aires), aunque se crio en la Patagonia. Tras recibirse de Licenciado en Comunicación Social por la Universidad del Comahue (General Roca, Río Negro) se instaló en Comodoro Rivadavia (Chubut), donde comenzó trabajando en el diario El Patagónico.
 
Luego de dirigir el gabinete de Prensa de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (donde se desempeñó como docente desde 1987 hasta el final de sus días), volvió a El Patagónico, esta vez a cargo de la redacción. También tuvo una labor en radio, a cargo de programa como La vuelta al día y El Banquito.

Posteriormente se trasladó a otra localidad de la familia en que residía, Lago Puelo, para interesarse por temas de los «pueblos originarios», como mostró en artículos para el medio El Extremo Sur.
 
Publicó numerosos libros de poesía, pero también relatos de viajes y ensayos. Entre sus títulos destacan: La sombra de todo, Música desconocida para viajes, La caída hacia arriba, La pasión extranjera y el más reciente: La nostalgia del futuro (2023).

En su rol de editor, dirigía Ediciones Espacio Hudson, que publica libros de pensamiento crítico, ensayo, poesía y narrativa.

Falleció el 16 de abril de 2024 en Buenos Aires, adonde había sido trasladado por complicaciones de una neumonía.

 

miércoles, 16 de julio de 2025

Poesía Viviana Ayilef

 

AGUA necesito para cosechar

para lavar mis cositas

el agua me ayuda a cocer el alimento

con el agua que salpica se nos limpia la energía

el agua sacia la sed

en el agua se sumerge el cuerpo y es de celebrar

qué se siente

esa placenta de un dios

que nos mece.

Mis plantitas han crecido

la parra dio el fruto que un día fue gajo en la esperanza de mi padre.

Ahí estoy

atravesé este verano a su sombra con un libro,

el libro también

precisa del agua

(cada historia para poder ser

tiene un momento de agua).

Pero “ellos” solo aprecian el aspecto del dinero en las aguas

le sacan el “capital”.

Si nos toca irnos por derrota de la historia vamos a volver,

los malos no son eternos.

Un caballo blanco va a caminar hacia el Puel

en el agua su remanso

cada antiguo árbol volverá a brotar

los bosques serán una hondura

el trino distinto en las aves convocará a nacer

la tierra será un planeta en el que por el agua todo va a volver

tal vez no estemos como somos, pero si no fuimos “ellos” vamos a estallar

como vida que regresa para una nueva oportunidad

y en ese tiempo las aguas

las aguas

las AGUAS

volverán a circular

ríos de cielo, y los ancestros

nosotros

ustedes

los guardianes de las aguas

retornaremos como flores

o piedras

o montañas

o energías de las aguas

y entonces vamos a entender

los hilos de la memoria

los aprendizajes de la historia

la ternura y la firmeza

y la presencia creadora y protectora

de las AGUAS,

pewmangen.




*-*




La primavera es esto:

tiendo temprano mi cama

sacudo las sábanas para que se lleve el aire lo que no soñé

eso que estuvo rondando

de lo que tantos rituales me cuidaron para que no llegue a mí,

descansando.



Riego mis plantas y mientras sonrío les digo por lo bajo

gracias plantas

gracias por sobrevivir, antes

otras plantitas murieron por mí

sacrificaban su energía y lo daban todo hasta que ya no podían más.



La primavera es esto para mí:

llegar a un momento de mi vida en el que no me sacrifico yo

ni las plantas

ni mis hijos

ni la gente de mi círculo afectivo, nadie

nunca más

se volverá a inmolar por la causa

por ninguna causa

ajena

al amor

y al respeto.



Llegar a la primavera es haber aprendido a cuidarse

a ponerle límites a la maldad

aprender a amarse

haber pasado la vida al servicio de otros y llegar a la mediana edad

de la vida

con una serie de decisiones tomadas en base a las heridas,

ahora cicatrices.



La primavera es levantarse muy temprano y correr las cortinas

poner la pava y pensar

¿palo de piche,

menta

manzanilla como siempre,

o qué?

Esas decisiones son cruciales este día

en que comienza otro mundo a andar en patitas en medio de la tempestad

y nosotros

nuevecitos

ligando otra chance que nos da la vida para darle dignidad,

qué regalo.



El sentido de mi vida esta mañana

cuando la primavera llega con viento y el cielo está muy nublado

es ese tulipán

amarillo

en el patio,

el año pasado lo arrancaron a un día de florecer

ahora vuelve.



El sentido de mi vida esta mañana es la temperatura justa para el agua

los pájaros ahí afuera, haciendo sus líos

la sensación de que el orden puede regresar

tranquilito

como enredadera.



Después de la juventud,

previo a la vejez:

es la primavera.



Para que el sosiego exista abro un cuadernito

anoto en la hoja primera una intención

ordeno mis libros

imagino a mis padres

observando contentos cómo ya llegó la claridad.



La primavera es esto para mí:

estoy en calma.




*-*







Las mujeres de mi pueblo vuelven a las aguas

miran con firmeza desde allí

toman su energía y la devuelven


yo me acuerdo

no las vi

pero tampoco hace falta ver las cosas para recordarlas

nuestra memoria se acuerda

la sentimos


como plantitas que crecen a la orilla somos

vinimos luego de la tempestad

nacimos de su semilla

tenemos en nuestros cuerpos el conocimiento necesario para saber cómo volver

tras de cada golpe


porque siempre habrá un golpe


emprendimientos mineros

megaproyectos

centrales hidroeléctricas

forestales

productores de aluminio

foros consensos

políticos

intendentes de las ciudades turísticas

cómplices


siempre habrá quienes quieran condenar la vida

enfermar las aguas

encerrar un río

encauzarlo

poner presa su ternura

escondida

subterránea

sola

apenada

circulando sin nosotros


un montón de cosas pasan en el río

por el río se trasladan nuestras almas cuando ya partimos

el río de aquí

el río de allá

mismo río

los ríos son nuestra madre nuestro padre

en el agua la plegaria


siempre hubo hay y habrá quienes no comprendan

las formas del agua

pero siempre habrá un ancestro azul que vuelva

y nos indique

desde lo más cierto de las aguas

dónde todo existe

dónde todo puede renacer

y porqué se defiende.





*-*



Choz Rayen


pero ¿qué hace

esa flor amarilla

en el jardín de este patio?


¿y cómo sobrevivió,

de qué manera corrió el tallo a la pala encarnizada?


¿para qué brilla esta mañana

a quién le da su razón

de qué manera está erguida

qué estructura la sostiene

si ya la han arrancado, y no una

muchas veces

florcita pequeña

de qué vertiente

en qué agua

de dónde

sacas

el color?





*-*

.


Viviana Ayilef

Nació en Trelew (Chubut, Puelmapu) en 1981. Es Profesora, Licenciada y Magister en Letras por la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), donde trabaja como docente.

Agua de Otoño/Kelleñü (2011), Cautivos (2013), Meulen (Lo que puede un cuerpo) (2017), Mailen (2020), Ayün/ Memorias del Agua (2023) y Choz Rayen (2024) son sus libros de poemas. También publicó Malvinas en fragmentos (2011, reedición 2022), una compilación de narrativa histórica y Los Cositos (2017), anecdotario infantil.

Sus poemas formaron parte de Desorbitados. Poetas Novísimos del Sur de la Argentina (Cristian Aliaga, 2009); Kümedungun/ Kümewirin. Antología poética de mujeres mapuche [siglos XX-XXI] (Mabel Mora Curriao y Fernanda Moraga García, 2010); Antología Federal de Poesía Región Patagonia del CFI (Samuel Bossini, 2014); Con nuestra voz estamos. Escritos plurilingües de docentes, alumnos, miembros de pueblos originarios y hablantes de lenguas indígenas (Plan Nacional de Lectura. Ministerio de Educación. Presidencia de la Nación, 2015); Reuëmn. Poesía de mujeres mapuche, selk´nam y yámana (Cristian Aliaga y Juan Paulo Huirimilla, Espacio Hudson, 2017 y 2020) y Antología de poesía del sur argentino: Patagonia literaria VI (Claudia Hammerschmidt y Luciana A. Mellado, INOLAS, 2019).





domingo, 14 de julio de 2024

Poesía Bruno Di Benedetto

 

CIANURO


Muerdas o no muerdas el anzuelo por la boca morirás:
la ley del embudo no perdona. El veneno no distingue
entre capas geológicas. La existencia mineral es difusa,
profusa y confusa, la del veneno no. El veneno busca
y nos encuentra en tu doblez más ínfimo. No alcanza
con cerrar los ojos: la venda ya está en la boca. Morir
es cuestión de boquear aguas abajo, y un brillo de oro
comiéndote el pulmón: la asfixia empieza en la mirada.
(El antídoto está en el nervio del sustantivo, en su tendón
sin músculo y su pluma de silencio, en su hueso de volar).


#=#




Agujero negro

Esa boca que devora el centro de la galaxia
pero deja el borde azucarado para después
no es una boca: del agujero sólo se puede decir
lo que el agujero no es. No es boca ni dice,
o lo que dice es palabra negra, pura implosión.
Quién otro sino este dios cabeza de alfiler
puede doblar así el espacio, plegar sin crujido
todos su vapores y metales, volverlo pañuelo
paloma y conejo en su galera de una sola vía,
moridero o esencia del arte de la desaparición.

#=#



Construcción del espejismo

No es indispensable un desierto.
Se puede prescindir sin pena de beduinos y palmeras.
Alcanza con una superficie plana recalentada al sol,
aire frío sobre aire caliente, un rayo de luz quebrado
y torcido por la anomalía, guardar la debida distancia y ya:
se confunde eso que llamamos cielo
con agua que te ha de salvar.

(Un espejismo está hecho de cosas que apenas existen
dispuestas en el orden correcto y en línea con tu ojo.
Lo que da realismo al conjunto es la agonía de tu sed).


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Antimateria

La temperatura de fisión se alcanza en la superficie del espejo:
la espina dorsal del ojo se vuelve bífida, pero el dolor viene
de saber que lo igual es enemigo de sí mismo.  La cargazón
eléctrica  reparte puntual su discordia: a cada palabra le nace
una antipalabra; la infección de luz sube de átomo en átomo
y no hay antídoto para lo que no se puede decir. Los cuerpos
generan sus anticuerpos y estallan, de placer o de antiplacer,

da igual: en esa milésima de encuentro antes de la explosión
cada uno dice su nombre verdadero, el de morir y el de matar:
un secreto que queda cimbrando en la nada, que es sordomuda.


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Bruno Di Benedetto nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires en 1955. Desde 1979 reside en Puerto Madryn, Provincia del Chubut, Argentina. En el 2010 ganó el Premio de Poesía “Casa de las Américas”, con el poemario Crónicas de muertes dudosas, libro publicado en Cuba y Buenos Aires en 2011 por Ediciones en Danza. Ha coordinado talleres de escritura y creatividad para escritores y docentes en diversas ciudades de su país. Como promotor de la lectura, realizó programas radiales y televisivos y publicó artículos en diversos medios gráficos.

Poesía Liliana Ancalao

  Ngellípun üngümafiel ti colectivo Üngüm colectivolechi pu ütrüfkünuye ñi señor chongümelkünukilnge fachi püchü lewlew ré antümu ingkánenge...