Hijos del exilio
Los hijos del exilio somos huesos rodantes
Nadie pregunte lo que soñábamos
Siempre estábamos lejos y ahora
todo
nos queda lejos.
Fuimos dulces bajo las palmeras
y la nieve nos hirió el idioma.
Fuimos los casettes que cuentan ahora
lo que jugábamos
o lo que comíamos
y siempre estábamos divinos en la foto
y cerrábamos los sobres
para los abuelos
con ganas de meternos adentro
como enanos
manuscritos
>o<
Nunca
Lo que separa la noche
son dos ciudades
y mañana será el principio
de no habernos conocido nunca
>o<
Quiere decir
Por esta noche no sueño.
Hay una calle bajo mis pies y una cuadra
donde vivís y una vereda
y una sola luz
Eso quiere decir que estamos cerca
y que no vamos a estar tristes
>o<
Muchachos
El dolor nace del viento
de las telas de araña
piedras
boca de los cementerios
Chicos cerrados a la luz:
el recuerdo es otro país
con la sangre entre los huesos
No hay recuerdo
muchachos
sólo golpes de puño
que todo lo cierran.
No olviden el cielo entre los ojos
guirnaldas
relámpagos
No quiero dar la espalda ni olvidar
Muchachos
Estamos aquí
en el otro país
tal vez en sus olvidos haya sangre
todavía
No corran
hay tiempo para descansar
para olvidarse de nosotros
Miguel Martinez Naón nació en Palo Alto, California, Estados Unidos, en 1976. Es escritor y actor, nació durante el exilio de sus padres (ambos argentinos) en Estados Unidos, pasó su infancia en México y regresó junto a su familia a la Argentina con el retorno de la democracia, en 1984 . Ha residido en Carmen de Patagones. Además de Tumbita, publicó Estación de Servicio (Poesía, 2012). Vive en Buenos Aires, colabora como redactor para la Agencia Paco Urondo.
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