Mi corazón es un trébol africano.
Durante muchos años lo ofrecí
a quien tuviera ganas de comerlo.
No sabía que este trébol africano
era mi corazón.
Mi corazón es un trébol africano
y recién ahora me doy cuenta.
Mucha gente comió de él
y no fui capaz de decir:
No lo hagan, por favor, no.
Viví en la ilusión o la impostura
de creer que me gustaba lo que hacían.
No sabía que este trébol africano
soy yo
y ahora que lo sé
te digo:
No me comas
no me comas
más.
Ya me comiste demasiado.
No me comas
más
/// de “El trébol africano”, La Ballesta Magnífica, 2023.
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POLÍTICA
La poesía política está mal vista
Yo digo que la poesía es política
Si te encierran en una cárcel de máxima seguridad
-un campo de concentración como el DTZ-
y te meten en una jaula de acero pesado AIRSTRIP
junto a criminales peligrosos
y te pudres al rayo del sol
durante cuatro semanas
sin un pedazo de lona
con que cubrirte
tu poesía
no se vuelve
Política?
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Prometo sobre mi sombra que en estos versos no habrá drama
Mi madre me decía que no creyera en las palabras.
Mi terapeuta dice que la mía es una típica conducta reactiva:
me dedico a escribir porque a ella esta elección no le parecía acertada.
Vos me decís lo mismo, que no crea en las palabras,
a mí, que me dedico a ellas.
Sin embargo, cuando te pido hechos, no palabras,
te estoy dando la razón y también
a mi madre.
Al final,
si no fuera por ustedes dos
no escribiría.
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La Ley Balcarce
Mi madre nos decía a mi hermana y a mí
que no nos casáramos.
Aunque estaba legalmente casada
su aversión por la institución matrimonial era manifiesta.
Esto se oponía a lo que otras madres predicaban
a sus hijas en esa época.
Teníamos desde la cuna la frontalidad y rigidez
de la Ley Balcarce, honestidad y esfuerzo,
nada de ser mantenidas por un hombre
aunque hubiera papeles, legalidad, que lo permitiera.
Casarse en mi familia no era prioridad.
Que estudiáramos y fuéramos profesionales
y ganáramos nuestro dinero
así no dependíamos de ningún hombre,
ése era el dictum que bajaba.
Años más tarde
éramos nosotras las que manteníamos al hombre
en una versión sui generis de la ley de mi madre.
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Un león en la nieve
Escribe sobre la mesa de la cocina
en un cuaderno de tapas duras
forrado de rojo.
Anota la fecha sobre el margen izquierdo
y después cosas como:
Llevar 2 bolsas Cemento Obra Castelar.
Pagué 200$ Varela Adelanto Revoque fino.
”Vecino”: anoche estuve a punto de matarlo.
Es mi padre.
Escribe pero no hace literatura.
Su estilo se remite al registro del caos.
Es mi padre.
Narra sus transacciones con el mundo.
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Graciela Cros (1945) vive en Bariloche. Poeta y narradora, coordina talleres de poesía y brinda asesoría literaria. Ha publicado, en poesía: “Poemas con bicho raro y cornisas”, 1968; “Pares Partes”, 1985; “Flor Azteca”, 1991; “Decimos”, 1992; “La escena imperfecta”, 1996; “Urca”, 1999; “Cordelia en Guatemala”, 2001 y 2013 2da. Ed.; “Libro de Boock”, 2004; “La cuna de Newton”, 2007; “Hacer la de Elvis”, 2009; “Mansilla”, 2010; “Cantos de la gaviota cocinera – Antología personal”, 2013; “Pampa de Huenuleo”, 2017 y “Una posición propia”, 2019 , “Regreso a las invernadas” 2022, “El Trébol Africano” 2023.
En narrativa, la novela “Muere más tarde”, 2004. En 1995 realizó la Antología de Poetas Jóvenes de Bariloche “Marcas en el tránsito”, selección y prólogo; en 2019 compiló “Transversal. Poesía contemporánea de Río Negro -Antología”, volumen que reúne a 36 poetas rionegrinas. Su obra poética, distinguida y traducida en diversas oportunidades, aparece en antologías del país y del extranjero .
De excelencia! Me gusta leerla!
ResponderEliminarEs mutuo, gracias
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