martes, 23 de abril de 2024

Poesía Miguel Martinez Naón

 

Hijos del exilio

 

Los hijos del exilio somos huesos rodantes

 

Nadie pregunte lo que soñábamos

 

Siempre estábamos lejos y ahora

todo

nos queda lejos.

 

Fuimos dulces bajo las palmeras

y la nieve nos hirió el idioma.

Fuimos los casettes que cuentan ahora

lo que jugábamos

o lo que comíamos

y siempre estábamos divinos en la foto

y cerrábamos los sobres

para los abuelos

con ganas de meternos adentro

como enanos

manuscritos



>o<


Nunca

 

Lo que separa la noche

son dos ciudades

y mañana será el principio

de no habernos conocido nunca

 

 

>o<

 

Quiere decir

 

Por esta noche no sueño.

Hay una calle bajo mis pies y una cuadra

donde vivís y una vereda

y una sola luz

 

Eso quiere decir que estamos cerca

y que no vamos a estar tristes





>o<



Muchachos

 

El dolor nace del viento

de las telas de araña

piedras

boca de los cementerios

 

Chicos cerrados a la luz:

el recuerdo es otro país

con la sangre entre los huesos

 

No hay recuerdo

muchachos

sólo golpes de puño

que todo lo cierran.

 

No olviden el cielo entre los ojos

guirnaldas

relámpagos

 

No quiero dar la espalda ni olvidar

 

Muchachos

 

Estamos aquí

en el otro país

tal vez en sus olvidos haya sangre

todavía

 

No corran

hay tiempo para descansar

para olvidarse de nosotros





 

Miguel Martinez Naón nació en Palo Alto, California, Estados Unidos, en 1976. Es escritor y actor, nació durante el exilio de sus padres (ambos argentinos) en Estados Unidos, pasó su infancia en México y regresó junto a su familia a la Argentina con el retorno de la democracia, en 1984 . Ha residido en Carmen de Patagones. Además de Tumbita, publicó Estación de Servicio (Poesía, 2012). Vive en Buenos Aires, colabora como redactor para la Agencia Paco Urondo.


lunes, 8 de abril de 2024

Poesía Carlos Sandoval


 


-Mírese hacia adentro- me dicen


-Y así, en su paisaje interno,


encontrará el fin y el principio de su camino


Entonces me asomo y estoy lleno de acantilados


en la penumbra de un día que muere,


... o una noche que nace eternamente.




(Intemperie)





=0=





He pisado un charquito


en el que se reflejaba el cielo.


Y ahí voy,


llevando una porción de nube


en la suela de mi zapato.




=0=





No se puede campear el borde de la oscuridad


en este lar


donde suelo y cielo


son un revoltijo oscuro.


No hay arriba, ni abajo, ni pared, ni techo


Una sibilancia grave y áspera


adorna de chifletes un pulmón dañado,


que ni siquiera se si es mío


Averno,


cerrazón,


negrura inexpugnable,


caída libre hacia ninguna parte.


Mi tacto estirado


busca un límite donde apoyarse


la mano panza arriba vuelve untada en viscosidad


En algún lugar la bestia babea


tal vez por hambre


tal vez porque siento su miedo


Tal vez por el hastío de milenios


del fastidioso eco de sus pesuñas en el laberinto


Yo respiro muy despacio


...y busco piedras en lo oscuro




(Matar a la Bestia)




=0=



Un par de siluetas


viborea el aire


de mi estatura inmóvil


viendo sin párpados la dolencia ajena.


Nebulosa del ruido,


evasión flotando en la hipnosis del miedo


mancha sin forma


ojos cerrados por el agobio de una máscara


Lamprea engullidora de barro,


pez ángel amputado de su arrecife.


Ojos grandes


cuyo nombre no alcanzo a tocar


en mis adivinanzas


de maniobra evasiva


Una voz sin tesitura,


ni canción


silencio que parece no estar


pero ahí se lo sabe,


como una piedra


esperando ser saeta


cuando el presidio de la máquina se apague


Antes de la primera respiración,


el piedrazo esgrime


su forma de voz mineral


tensando el hilo conector entre el aire y el alma


En esa tortuosa quietud


se siente el roce,


ya no de aletas


sino de ALAS.


Y el aire,


lonja de cuero incoloro y leve,


ahora es camino


Lo circundante es poesía


ligada al hombre encallado y tenso.


Desmesura


que pronto será cardumen,


enjambre,


o un tropel de ángeles en disparada.


Lo demás habrá sido


con suerte


una tranquera


atajando la forma


desbocada


en el pellejo


del silencio



=0=



Los demonios blancos


(A los cumpas del matadero FRICADER que a principio de los setenta hicieron el primer corte de ruta de la historia de la provincia de Rio negro)



Ella se acercó a la ruta y los vio pasar.

Traía en las manos una florcita amarilla de las silvestres,

esas que salen en cualquier lado y siempre tienen pulgones y mariposas.


Pasaron gritando hasta descogotarse en la ruta,

aullando consignas inaudibles por el estruendo de motor diesel

los tipos del matadero parecían diablos blancos

en el camión del ganado.

Amontonados iban,

salpicados de sangre y con los machetes en alto.


Ella tendría unos siete años,

tal vez por eso le parecían todos gigantes.

Los cuchillos a su vista, mas filosos y mas cuchillos

y de un rojo más rojo los salpicones de sangre

estampada en el fondo blanco de los uniformes.

Sangre con mayúsculas,

a la que había que mirar con los ojos grandes,

porque tanto rojo no le entraba a uno en la vista.


Se miró las manos, el color de los pétalos

le había teñido las yemas de los dedos

Entre los rostros amontonados de los huelguitas

ella reconoció los ojos cansados de su padre

y calculando una fuerza que acaso ni tenía,

revoleó la flor.


… Una mano abierta, limpia,

luminosa entre las demás manos rojas,

se abrió para atajar la ternura amarilla,

que remolineaba entre el brillo

ensangrentado de los machetes.






=0=





Carlos Sandoval fue un poeta, narrador y dramaturgo de General Roca -Fiske Menuco.

Entre su obra poética se puede encontrar con Retazos de Aire, Intemperie, Matar a la bestia y Coplero entre otros titulos .

Autor de dramaturgias “El cuero”, “Padre del maíz”, “Una historia de la Tierra” y “Se viene el agua”. que recorrieron América Latina entre el 2003 y 2012,

Además participó en la realización del corto titulado igual que uno de sus libros "Las trenzas de la muerte" en el 2000; y el corto "Atrapado" basado en sus textos y dirigido por Dardo Gobbi fue estrenado en el 2006.

Fue ganador del certamen de Fundesur y Fundación Antorchas de literatura, seleccionado por el Fondo Editorial Municipal , y seleccionado por Editorial Raíz Alternativo para antología "Latinoamérica escribe".


viernes, 5 de abril de 2024

Poesía Graciela Cros

 Mi corazón es un trébol africano.

Durante muchos años lo ofrecí
a quien tuviera ganas de comerlo.

No sabía que este trébol africano
era mi corazón.

Mi corazón es un trébol africano
y recién ahora me doy cuenta.

Mucha gente comió de él
y no fui capaz de decir:

No lo hagan, por favor, no.

Viví en la ilusión o la impostura
de creer que me gustaba lo que hacían.

No sabía que este trébol africano
soy yo
y ahora que lo sé
te digo:

No me comas
no me comas
más.

Ya me comiste demasiado.

No me comas
más




/// de “El trébol africano”, La Ballesta Magnífica, 2023.

 

 

 *--*


 POLÍTICA

La poesía política está mal vista

Yo digo que la poesía es política

Si te encierran en una cárcel de máxima seguridad
-un campo de concentración como el DTZ-
y te meten en una jaula de acero pesado AIRSTRIP
junto a criminales peligrosos
y te pudres al rayo del sol
durante cuatro semanas
sin un pedazo de lona
con que cubrirte
tu poesía
no se vuelve
Política?

 

 

*--*

 

 Prometo sobre mi sombra que en estos versos no habrá drama

Mi madre me decía que no creyera en las palabras.
Mi terapeuta dice que la mía es una típica conducta reactiva:
me dedico a escribir porque a ella esta elección no le parecía acertada.

Vos me decís lo mismo, que no crea en las palabras,
a mí, que me dedico a ellas.

Sin embargo, cuando te pido hechos, no palabras,
te estoy dando la razón y también
a mi madre.

Al final,
si no fuera por ustedes dos
no escribiría.



*--*



La Ley Balcarce

Mi madre nos decía a mi hermana y a mí
que no nos casáramos.
Aunque estaba legalmente casada
su aversión por la institución matrimonial era manifiesta.
Esto se oponía a lo que otras madres predicaban
a sus hijas en esa época.
Teníamos desde la cuna la frontalidad y rigidez
de la Ley Balcarce, honestidad y esfuerzo,
nada de ser mantenidas por un hombre
aunque hubiera papeles, legalidad, que lo permitiera.
Casarse en mi familia no era prioridad.
Que estudiáramos y fuéramos profesionales
y ganáramos nuestro dinero
así no dependíamos de ningún hombre,
ése era el dictum que bajaba.
Años más tarde
éramos nosotras las que manteníamos al hombre
en una versión sui generis de la ley de mi madre.

  
*--*

 Un león en la nieve 


Escribe sobre la mesa de la cocina 

en un cuaderno de tapas duras 

forrado de rojo.


Anota la fecha sobre el margen izquierdo

y después cosas como:


Llevar 2 bolsas Cemento Obra Castelar.

Pagué 200$ Varela Adelanto Revoque fino.

”Vecino”: anoche estuve a punto de matarlo.


Es mi padre.


Escribe pero no hace literatura.

Su estilo se remite al registro del caos.


Es mi padre.


Narra sus transacciones con el mundo.


*--*




Graciela Cros (1945) vive en Bariloche. Poeta y narradora, coordina talleres de poesía y brinda asesoría literaria. Ha publicado, en poesía: “Poemas con bicho raro y cornisas”, 1968; “Pares Partes”, 1985; “Flor Azteca”, 1991; “Decimos”, 1992; “La escena imperfecta”, 1996; “Urca”, 1999; “Cordelia en Guatemala”, 2001 y 2013 2da. Ed.; “Libro de Boock”, 2004; “La cuna de Newton”, 2007; “Hacer la de Elvis”, 2009; “Mansilla”, 2010; “Cantos de la gaviota cocinera – Antología personal”, 2013; “Pampa de Huenuleo”, 2017 y “Una posición propia”, 2019 , “Regreso a las invernadas” 2022, “El Trébol Africano” 2023.

En narrativa, la novela “Muere más tarde”, 2004. En 1995 realizó la Antología de Poetas Jóvenes de Bariloche “Marcas en el tránsito”, selección y prólogo; en 2019 compiló “Transversal. Poesía contemporánea de Río Negro -Antología”, volumen que reúne a 36 poetas rionegrinas. Su obra poética, distinguida y traducida en diversas oportunidades, aparece en antologías del país y del extranjero .

 

 

 

 

 

 

miércoles, 3 de abril de 2024

Poesía Maite Aranzabal

 

a lo Jordan


cuando llegué a casa mamá había quemado mi traje de che guevara entonces grité y

lloré y maldije porque tenía unos andróginos catorce años que me volvían heroica en mi

berrinche como en los domingos cuando venía el tío militar a comer a casa y mamá otra

vez me miraba fuerte o me tocaba la pierna por debajo de la mesa para que no le discuta

porque el tío tenía la dentadura de un jaguar y un arma debajo del saco con el que había

llegado de la misa con su hermosa familia entonces fue mucho después que me di

cuenta que mamá todo lo que quería era salvarme cuando los nombres de mis

compañeros algo mayores que yo que habían partido a la capital para estudiar se

empezaron a nombrar en voz baja en las esquinas

seguramente ya no saldrían de los pozos de los campos de concentración de ese mar

tan vasto

que dejó de ser el de las postales en vacaciones

el tío el arma la iglesia los pozos los aviones las voces tan inaudibles que gritaban los

nombres que ahora están mudos en los carteles que designan las calles del barrio de los

maestros a todos los de las calles los conocí y todos eran brillantes y tersos valerosos

mucho más que yo que he sobrevivido con esfuerzo y desde entonces he cavado en

distintos lugares del patio de la infancia y no he encontrado los restos del che salvo en

todas partes en infinitos rincones de américa lo encontré muy vivo al eterno

ahora con mis sesenta años que soy testigo de los embates a madres de plaza de mayo y

de las guerras que el imperio que no cayó y resucita y sigue quemando nunca dando el

último coletazo como profetizábamos casi niños

ahora es el tiempo en que vemos que no alcanzó para que la gente vuelva a votar a los

verdugos empoderados lujuriosos destruyendo todos nuestros derechos por televisión

los más mínimos los más antiguos los que nos pertenecían para siempre de acá en más

por qué vuelven los más atroces ejércitos en vez de creer que lo peor ya había

acontecido ahora que el agua no se puede beber y la tierra y el aire están fétidos de mil

venenos y todas esas descarnadas acciones acá o allí o lejos nos vuelvan a matar de mil

maneras que no llegamos a imaginar cuando jóvenes y bellos hacíamos picnis trabajos

en los barrios con teatritos reuniones revolucionarias con los ojos tapados y nos

bañábamos en el río creyendo que otro mundo podría amanecernos

todo se deshace vuelve hacia atrás a la oscuridad más jadeante a la de sentirnos

pequeños animales que podrían ser cazados una y mil veces porque la memoria es una

tela finita y transparente ajada desecha pútrida bajo tierra como mi traje del che

alimentando una mata de flores silvestres que mueve el viento

una y otra vez




>+<



caída o pozo del cuerpo sin borde

insensatez del monte

la savia ruge la música perdida del agua oscura

un cruento rozarse disemina esquejes insectos sonoros

de la noche ultraje o dominio es flor carnívora amor seco




>+<


ave roja escaldada devora mis ojos entonces

empiezo a querer entrar

un patio y el otro y salgo a campo traviesa

donde los árboles

hacen música de cristal tan leve

hierba finísima me acaricia las rodillas de niña hechizada

tengo que poder cerrar esa puerta cuando atardece

adonde soy la mariposa negra continuamente continuamente

y luego oruga y después nada

el saco roto de la memoria el hada perdida

siempre pensé que las fiestas del estío serían salvajes

que los perros me lamerían allá

que me crecerían gladiolos por la boca sino podaba

que la noche se abriría madre sexual de toda cicatriz de leche negra

y yo desnuda sobre la loza de un epitafio pleno de chistes

la vida de los frutos hilarantes

y la gran madre de todos los sexos a mandíbula batiente

demasiada pulpa verde renaciendo

antojadiza de ángeles quebrados

andrajos de lobo y vellos de Satán

ahí es donde recuerdo que yo era de volar

y no tenía alas apenas solía ponerme en puntas de pie y ya partía

espléndida

hacia un río de noche un tugurio de flores encriptadas

yo mariposa raída en el solsticio sagrado

coleccionaba nácares coleccionaba néctares

me posaba tramaba

el camino de la cópula estaba oculto entre árboles mordidos por murciélagos

apuestos como príncipes ajados

ahora lo célebre cae por su propio peso en estadios vacíos y el suelo está cubierto de

diademas rancias bellezas extremas

ceno rubíes mi estanque empieza a sangrar

después mastico amapolas entre vacas que me miran nacer una y otra vez

así son los domingos en la chacra que ya no está

los retratos se tuercen nadie practica pastelería

la familia se apaga lánguida cándida

raspo el fondo de la madrugada en los gallos abiertos

de la casa queda una pared y un ramo de albahaca tiesa

con una pared alcanza para templar y destemplar

es la hora de los caballos que arrasan

me conducen a la morada del diablo

su sombra es autónoma y dulce

se toca el ala del sombrero con un gesto invisible

pronuncia mi nombre al revés

allí me caso para siempre


(a Marosa)



>+<



vivo a media cuadra de sus cuerpos muriéndose esta noche

estaciono el auto y miro la ventana iluminada

allí están los padres que quedan

sin embargo me esperan con comida

peleo con él que siempre sabe

trato de escucharla a ella que sonríe fijamente

como víctima quiero morir ahora

él se atraganta y ella se incorpora con tanta dificultad como si naciera otra vez

prefiero ser perdonada antes de que suceda me repito

mientras bajo por el ascensor después de cerrar la puerta con doble llave

a la calle donde la orfandad es interminable






Maite Aranzábal se dedicó al teatro (directora, actriz y dramaturga)pero también escribe a veces algo de poesía y narrativa, desde niña. Publicó libros de poemas "Leonardo o el vientre del agua", "Dormir Vestida", "El viento va a querer más", "Los árboles", y la novela breve "El Librito de Nácar". Vive en Fiske Menuco, Río Negro.


Poesía de acá!