Tantas veces
vi perros muertos al costado del camino
o en el medio de la ruta
un instante en que el vuelo
se detiene
y el mundo es otro
una vez
vi una paloma gris
estrellada en el asfalto
le temblaban las plumas con el viento
vi también
un gato siamés con collar rojo
no podía oír el llamado de la mujer
que esperaba a un gato siamés
como si fuera el amante
como si fuera el mundo entero.
Vi perros durante días y días
despellejarse, consumirse cadáveres
sin tener un pedazo de amor que los entierre.
Vi liebres encandiladas
en el sueño de la luna y el pasto tierno
No hay vuelta atrás cuando la luz te ciega.
No hay vuelta.
Por eso anoche íbamos mansamente
el R9 y yo respirándole secretos al silencio.
Y anoche mismo vi un cachorro muerto
con los ojos abiertos
con los ojos fijos
mirando el camino que ya no era.
como puñales
le brillaban los ojos
al cachorro
él mismo sorprendido
de su propia muerte.
Pensé en tantas veces de
cuerpos al costado de la ruta
o en el medio
pero nunca me habían puesto
ese torrente de luna vivo en cada ojo
ese brillo lunar en el camino.
Pensé en Atahualpa Martínez Vinaya
en el grito sagrado de su madre
y me aferré al volante
por abrazarme a algo
no más
y no caerme en la noche.
y me dije sin voz
como quien reza aguas adentro
de sus ojos
que estaba bien
que le escribiéramos poemas
fueguitos sagrados
al costado del camino
aunque no alcance.
Aunque no alcance.
-(#)-
LA PALABRA QUE TOCABA
en esta batalla del viento
en las hojas del limonero caídas
en los azahares que vuelan
en las florcitas rotas
los pájaros que resisten cada tanto
alguna ráfaga
en la batalla que dice a cada instante
donde está
que le hicieron
que van a hacer con los que mienten
que van a hacer con los que encubren
en los versos que se escriben
acá en el feis
sin trabajar sin pulir
en este canto colectivo
que
consuela y alguna vez va a ser libro
voces
que se pelean
o eliminan se dicen me encanta/ me gusta/ bella/ etc, etc
a veces no hacemos más que acompañarnos tanto
todos alguna vez
tenemos
hemos tenido
o tendremos
el corazón roto
hay una amiga que todos los días
me manda mensajes por privado con su voz
todos los días me habla
yo me siento y aprieto la flecha donde aparece su voz
cierro los ojos
es como hablar por teléfono sin tener que contestar nada
su corazón que habla
el mundo cotidiano: salgo a comprar el pan, Rob va a la chacra con Evo, la salida con amigas, el desayuno con poemas, el foco en las flores o el grito en la plaza
hay días en que entro solo para saber si está su voz.
Luciano me dice que ese recurso, recurso entre comillas, tiene que estar en mi novela
la que tengo suspendida, como la vida
que tengo suspendida
digo también
hay alguien que no nombro por pudor
que me devuelve la vida todos los días
me devuelve a la vida
me la da
me la entrega
me dice es tuya
es tu batalla
saben de quien hablo los que me conocen
y los que no, piensen lo que quieran
todos le debemos
la vida a alguien o por lo menos le debemos un día de la vida
a alguien en nuestra historia
el viento sigue y yo estoy un poco
más tranquila
igual me late el corazón
como todos los que escribimos
algo en feis
algo esperamos
algo
me queda tanto por decir
como a todos
una poeta de las que hacen crítica una vez me dijo esto
que por ejemplo las palabras como tristeza o alma o corazón
no debían aparecer nombradas en un poema
más bien había que poder tocarlas sin que sean nombradas
esta mañana en la cama
yo tocaba esa palabra la recorría con mis dedos
la ponía frente a mí
la miraba
pensando
que una pone las palabras
que quiere
en un poema
en el feis
o en el viento
y las pone para eso
para combatir a muerte
o cerrar los ojos
confiar en que son ráfagas
que van o vienen con más o menos fuerza.
voy a cerrar este poema
sé que me siento perdida
este poema
en la noche de los vientos
parece no cerrarse nunca
hay una imagen que se interpone
en el final
es un baile de campo
de lejos me cabecea la esperanza
se parece a la calavera mejicana
de capelina, flores, plumas
pero no, es un baile de campo
de lejos
para que salga a bailar me cabecea
yo bajo los ojos
me pongo colorada
hago como que no la veo
no sé si es un cierre
no sé como tienen que ser los cierres
si abiertos cerrados efectistas o como si nada
película que no acaba nunca
en éste
yo bajo los ojos
me pongo colorada
hago como que no la veo.
La escritora y profesora en Letras María Inés Cantera nació y vive actualmente en la ciudad de Carmen de Patagones, provincia de Buenos Aires. Sus obras anteriores son El lugar guardado(2009), Luz de invierno(2016) además de integrar diversas antologías y desempeñarse como tallerista. Sus obras recientes son: la novela Veinticinco días de lluvia(2021), publicada por “Espacio Hudson”y el libro de poesía La señora de la gatita blanca (2022) publicada por “Vela al Viento. Ediciones patagónicas”.
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