lunes, 22 de diciembre de 2025

Poesía Soledad Castresana

 




De la voluntad en la poesía



Hace tiempo que querés escribir

sobre los animales muertos

en la ruta —perros, liebres,

zorros, cuises, aplastados,

con las tripas afuera, los pelos,

pegoteados de sangre

y los chimangos arrancándoles

la carne de los huesos—,

pero no hay caso: el poema 

no aparece.




-O´´O-





Para identificar mi cuerpo


–¿Señas particulares? –me pregunta la mujer

del Instituto Nacional de Migración–

¿tatuajes, manchas, cicatrices? –Nada

que se vea a simple vista –digo. Y ella,

impúdica, insiste. –Una cesárea, ¿le sirve?

–subo la voz para que escuchen todos en la sala–

¿Un corte en el pezón derecho,

otro en la ingle, uno en el cuello del útero?

–Y su hija, ¿tiene alguna marca?

–Un lunar en la palma de la mano izquierda.

Como si hubiera matado una mosca.

La mujer del Instituto Nacional de Migración

completa el formulario. No me mira.




-O´´O-




La noche en que se nos inundó la casa


Decorando la casa que yo no quería que fuera nuestra casa,

pinchamos con el taladro un tubo de agua. El chorro

nos golpeó con la fuerza de una yegua. Era de noche,

sábado y afuera también llovía.


Hasta que encontramos la llave, se inundaron

los cuartos, los placares, el pasillo.

Hacía frío. Empezábamos a hundirnos. La pintura

de los muros se rajaba. Se curvaban las tablas en el piso.


Enseguida, el marido empuñó la escoba:

era una especie de caballero con su lanza.

Quién sabe cuáles monstruos despiadados

enfrentaba en el cuerpo de esas aguas.


También estaba la hija. Seria. Empapada.

Iba de un lado al otro llevando zapatos

y lápices y cajas hasta arriba de las camas.

Parecía un gigante tratando de salvar el mundo.


Yo me hubiera dejado ahogar ahí mismo.

Habrían quedado tres libros, unas pocas fotos

y un montón de notas sueltas. Suficiente

para alimentar el mito de la poeta joven que se fue

justo antes de empezar a escribir sobre sus muertos.


De Que Sangre (Caleta Olivia)





-O´´O-









un entierro



todas las noches

encerrábamos a los charitos

en el gallinero


una mañana cedió el tejido

y un revoltijo de plumas

se nos pegó a los ojos


en el patio de la capilla

enterramos los huesos

las patas los picos

hicimos guirnaldas de flores

sobre las tumbas

clavamos cruces

de varillas y alambre


las manos cubiertas de ampollas

rezamos

lloramos


más tarde sacamos

las cruces

y las usamos de espadas







-O´´O-



Soledad Castresana - La Pampa


Nació en Intendente Alvear, La Pampa, en 1979. Estudió Letras en Buenos Aires. Ha vivido en Colombia, en México, en Tailandia y Costa Rica. Publicó Carneada (Córdoba, 2007), Selección natural (La Pampa, 2011), Contra la locura (Quito, 2015) y Que sangre (Caleta Olivia, 2019) es su último libro. Su colección de cuentos cortos incluye La hermana animal, que obtuvo el segundo lugar en el Premio Itaú 2020.


domingo, 2 de noviembre de 2025

Poesía Florencia Lobo


Perros del invierno

 

Llegan noticias de mi ciudad. 

Enloquecieron los perros

como enloquecen los vientos

o las flores que nadie mira.

 

Perros que quizá

una vez fueron Toby

o Negro o Lola

reunidos en las calles

mordiendo el aire

sus sombras

los cuerpos que atraviesan 

el reino transparente del invierno.

 

En geografías lejanas

los hechos extraños duplican

la extrañeza.

 

¿Se acordará la gente?

¿Se acordará? 

 

Hablo de un verbo en desuso:

 

acordarse es irse del olvido

y también despertar,

ponerse cuerdo.


 

*=*




Archipiélago

 

Penetra surdamente no reino das palavras

     Carlos  Drummond de Andrade

 

 

Se entra en la palabra archipiélago

buscando islas

 

pero dice la etimología

que lo único hallable ahí

es el mar

 

no un tejido de orillas

un islario bordado

por la espuma y el tiempo

 

solo el mar, el mar inmenso,

el archimar

 

por lo demás, nada sorprende:

toda palabra es por fuera un borde

y en el fondo agua

siempre removida.



 

*=*

 


 

Estábamos pobres

 

 

Estábamos pobres,

dice la abuela,

que aprendió el yagán

antes que el castellano.

 

Estábamos pobres,

como estar perdida

o enferma.

Cosas que a cualquiera

le toca transitar

y luego pasan

como pasa el invierno.

 

La pobreza no es una condición,

sino un estado.

 

Todos experimentan

en algún momento el hambre

y en otro

la felicidad del alimento,

la dicha del estómago colmado.

Lo mismo toca a veces

a los zorros

y a toda fauna

que anda por los bosques.

 

Rico y pobre

son conceptos arrastrados

a esta costa

como tantas otras cosas.

 

Como nosotros.

Que no sabemos estar.


*=*


La lengua

 

Me saco la lengua

y me pongo otra.

Pero me queda grande

el yagán.

 

Tantas nieves

para mi sola nieve,

tantas playas

para mi sola playa.

 

Yagán se escurre

como arroyo de montaña.

Las palabras son peces

que boquean en la orilla.

 

En el hueco de mi lengua

arrojo otra, que es

como decir:

abro otros ojos,

abro el asombro,

completo el mundo.


Poemas de Los bosques bajo el agua/El lento deambular de las tormentas (Tanta Ceniza, 2024)



*=*



Florencia Lobo (1984) creció y vive en Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina. Publicó el libro de poemas El lento deambular de las tormentas (El Suri Porfiado, 2018) y obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes para la escritura de Los bosques bajo el agua. Ambos libros fueron publicados en un solo volumen en 2024 por Tanta Ceniza Editora. Forma parte de antologías como Patagonia lee del Plan Nacional de Lecturas (2021), Poetas argentinas (1981-2000) (Ediciones del Dock, 2023), Antología de poesía latino-americana contemporánea (Peabiru, 2025) y Con el corazón mirando al sur (Esdrújula Ediciones, 2025). Junto a Aixa Rava compiló la antología Un fulgor distinto. Autoras contemporáneas de Tierra del Fuego (Tanta Ceniza, 2025). Es editora y correctora freelance, y colabora con distintos proyectos editoriales.

 



viernes, 5 de septiembre de 2025

Poesía Cristian Aliaga

 

 

El poema de la muerte
 
 

Y si viene la muerte 
la divertiré

y si escribe un poema 
para darme lo que buscaba 
antes del fin 
diré que he perdido

la memoria 
y el interés

y la divertiré.

Y luego 
copiaré el poema 
de la muerte.
 
 
 
 
*o*
 
 

Aguaceros

 

Escribir lluvia de una manera tal que nadie dude de las gotas que caen sobre su corazón. Lluvia, como un trazo japonés o el gesto ínfimo de quien sabe amar o suicidarse sin maltratar su estética. Esta mujer quiere sentir el agua que no cae, no caerá jamás, sobre el desierto de Atacama. Sentada bajo un toldo de bolsas blancas, ella interrumpe la ruta interminable que atraviesa este largo desierto. Habla de la lluvia que ha de llegar, rodeada de quesos amarillos y un cabrito que ha matado por la mañana. El sol quiebra cualquier cabeza salvo la suya. Tiene un repertorio de lloviznas, de tenues gotas sobre las paredes de nylon, de invisibles cortinas de agua, de temporales arrachados de otra época, de vapores que se elevan desde la tierra seca. Esta mujer no miente, ni sueña: lleva aguaceros en la cabeza.

(Salar de Atacama, Chile).

 
 
*o*
 
 
 

La lengua, ésa

Chillen, putas.
Octavio Paz

Dónde queda tu lengua, la impura aquella,
nunca críptica ni presuntuosa, la amada
en ropas mayores, desvestida, la usada
cuando no queda otra.
La lengua ésa, nada de espíritu, Spinoza nada,
mudas son las de afirmar, la picazón,
dónde tu lengua abyecta nunca Pura, la tuya rasposa,
sólo pronuncia en caída, hacia arriba, en barrancos
de cadáver, de impotencia, ciega.
La Puta grande enmudecida de horror vacui.
Nunca perentoria, no, Pura nunca, sin pretexto
para ser hablada, amada del silencio amado,
obtenido tras escupir tanto, lengua mudísima
embarazada de un ángel impuro.

 

 

*o*

 

 ARTE, POÉTICA

 

Un poeta -un lobo sin cartel-
no muestra sus cartas, no baraja
de nuevo, no escancia vinos
que no es capaz de beber.
Es un animal procaz
que no ve detrás de las ventanas
sino más allá de las rejas,
un espectro sordo
que no domina su carga de ilusión
y se entrega a ella hasta ser destruido.
Un poeta -un punto azul sobre la mesa-
no mira para ver
sino para abrir los ojos.

 

 

 

 *o*

 

 

Cristian Aliaga nació en Darragueira (Provincia de Buenos Aires), aunque se crio en la Patagonia. Tras recibirse de Licenciado en Comunicación Social por la Universidad del Comahue (General Roca, Río Negro) se instaló en Comodoro Rivadavia (Chubut), donde comenzó trabajando en el diario El Patagónico.
 
Luego de dirigir el gabinete de Prensa de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (donde se desempeñó como docente desde 1987 hasta el final de sus días), volvió a El Patagónico, esta vez a cargo de la redacción. También tuvo una labor en radio, a cargo de programa como La vuelta al día y El Banquito.

Posteriormente se trasladó a otra localidad de la familia en que residía, Lago Puelo, para interesarse por temas de los «pueblos originarios», como mostró en artículos para el medio El Extremo Sur.
 
Publicó numerosos libros de poesía, pero también relatos de viajes y ensayos. Entre sus títulos destacan: La sombra de todo, Música desconocida para viajes, La caída hacia arriba, La pasión extranjera y el más reciente: La nostalgia del futuro (2023).

En su rol de editor, dirigía Ediciones Espacio Hudson, que publica libros de pensamiento crítico, ensayo, poesía y narrativa.

Falleció el 16 de abril de 2024 en Buenos Aires, adonde había sido trasladado por complicaciones de una neumonía.

 

sábado, 16 de agosto de 2025

Poesía Raúl Mansilla



15- 


Nos gustan las piedras y los gatos, 

porque no solo no acuden a un llamado 

sino que ambos miran con la sabiduría del que ya estuvo.



*-*



3- 


No me importaba nada, no pensaba ni en el escape ni 

en la salida, estaba en un barrio concéntrico, con la 

premisa de poder llegar a un lugar, la premisa es saltar 

el cerco de la tentación con mi cerebro débil en modo 

Oeste, yendo de un lado a otro mientras una madre 

llamaba al hijo, un marido tomaba vino en caja y la 

poesìa muriendo a media cuadra, acribillada, sin 

registro del habla, sin que nadie viera nada, la poesía 

muriendo a media cuadra.



*-*


LA MATANZA DE LONCO LUAN 


Los mataron con palos y libros, así sucedió en Lonco 

Luan, la letra entró con sangre, mientras estaba en la 

mesa a punto de decirle a mi madre cosas que tenía 

guardada mucho tiempo, el paraje Lonco Luan estaba 

ahí con ese viento y frío permanente, con los cuerpitos 

tirados, el vendedor de biblias todavía gritando y yo 

por tomar valor con la tercer copa de vino. Decirle a tu 

madre estas cosas, ¿estará bien? ¿Se enfermará? ¿Cómo 

lo tomarán mis hermanas? 

La policía y la gendarmería están cerca, se ve la nube 

de polvo viniendo de Aluminé, ya está lo voy a decir 

con todas las letras, "¿mamá por qué me desnudaste esa tarde en Comodoro y me socorriste con varas de madera' ¿por qué lo hiciste madre?"

Tres niños y una mujer murieron por culpa del 

demonio que salía y entraba de los cuerpos, objetos 

contundentes, piedras y la biblia dura de los 

pentecostales. Desnudo corría hacia donde guarecerse 

cuando el lanchero me llevó al mar rojo de esta noche 

donde recordé que todos morimos en vida, como esos 

niños golpeados por palos y biblias en Lonco luan, 

como esa matanza en la cena de navidad en que 

también murió mi madre por las palabras que dije, 

como Casimiro Maniqueo, el vendedor de biblias, que 

cuando calló solo atinó a comer tortas fritas rodeado 

de policías y gendarmes. 



*-*


11- 


El mar estaba cerca, años tardé en olvidar su sonido 

nocturno mientras mi madre gritaba que volviera 

porque era tarde, que volviera del mar, de las sombras 

del mar y lo peor de todos saber ahora que nunca nadie 

vuelve de la palabra MAR.


*selección de poemas de LA FÍSICA EN EL BARRIO SAN LORENZO (2025)



*-*



Raúl Mansilla nació en 1959, en la ciudad de Comodoro Rivadavia, provincia del Chubut. A comienzos de la década del 80’ se radica en Neuquén, donde desarrolla una sostenida labor como activista cultural aún en tiempos dictatoriales. Su lírica aboga por recuperar toda la potencia de la oralidad. Figura central de las letras neuquinas y patagónicas. Mansilla también ha integrado varias agrupaciones artísticas porque cree en las posibilidades de lo colectivo. Actualmente se dedica a la investigación histórica y es Director General de Patrimonio Cultural de la Provincia del Neuquén.


Poesía de acá!